El Comité de Bioética plantea abordar la pandemia desde la solidaridad. Diario Puntal Rio IV

El Comité de Bioética plantea abordar la pandemia desde la solidaridad

El órgano consultivo del Hospital emitió un documento en el que fija las bases respecto a cómo debería tratarse el problema generado por el coronavirus. Sostuvo que la salud es social y que su gestión es un asunto colectivo.

Foto: ArchivoPuntal.com.ar

POR NICOLÁS CHEETHAM

Los miembros del Comité de Bioética del Nuevo Hospital San Antonio de Padua emitieron un documento para tratar el tema de la pandemia por coronavirus. En ese marco, aseguraron que el problema se tiene que abordar integralmente y que en todas las etapas debe prevalecer la solidaridad. Paralelamente, consideraron que, pese a los avances científicos, seguimos siendo seres vulnerables, y que la salud es social y su gestión es un asunto colectivo.

“El enfoque del problema debe ser integral y abarcar las aristas sanitarias, sociales, económicas, políticas, jurídicas, laborales, y algunas otras tal vez, que esta crisis pone de manifiesto, y que las soluciones, también integrales, deben estar razonablemente justificadas en valores, principios y derechos. En este sentido, entendemos que se debe procurar armonizar el interés particular y la autonomía personal con el bien común y el bienestar general, buscando el máximo de beneficios posibles con los mínimos perjuicios para los individuos afectados y para la comunidad en su conjunto”, afirmaron.

“La amenaza invisible y generalizada del virus nos ha enfrentado con nuestra fragilidad; ha puesto en evidencia que, pese a los avances científicos y técnicos, seguimos siendo seres vulnerables. La conciencia ineludible de nuestra vulnerabilidad ha generado reacciones diferentes, en muchos casos, opuestas: en algunas personas ha prevalecido el egoísmo, abroquelándose en sus supuestas fortalezas o ventajas para superar el peligro; en otras se manifestó el amor por el prójimo, la solidaridad y la conciencia de que todos y todas formamos parte de la humanidad amenazada; muchas y muchos navegan entre uno y otro extremo”, remarcaron.

Conciencia

“La pandemia nos ha hecho tomar conciencia de que todos dependemos de todos: todos podemos contagiar y cualquiera nos puede contagiar. Esto nos lleva a considerar la interdependencia característica de la naturaleza social del hombre. En la etapa de prevención, la solidaridad ha sido el único antídoto eficaz: el aislamiento físico, cumplido solidariamente (para no contagiarnos y no contagiar) ha sido la forma de evitar la propagación exponencial del virus, con su carga de enfermedad y muertes. A partir de la concepción de que la solidaridad funciona como una red, como un todo articulado, entendemos que el desarrollo de las potencialidades de cada uno de los componentes de la red la fortalece, en tanto y en cuanto lo individual no sea un obstáculo para que los demás desarrollen su propio potencial. De esta manera lo particular redunda en un beneficio que, lejos de perjudicar, coopera con su entorno”, explicaron.

Y acotaron: “Desde este punto de vista, lo privado también adquiere un sentido público entendido como servicio comunitario. En la etapa de planificación y organización de la respuesta sanitaria, debe también prevalecer la solidaridad: el Estado, en todos sus niveles (nacional, provincial y municipal), y la sociedad en su conjunto debemos proporcionar al sector sanitario los recursos necesarios para garantizar a toda la población su derecho a la salud. En las extraordinarias circunstancias generadas por el Covid-19, en un contexto de escasez, es necesaria la solidaridad de todos los sectores para maximizar el bien común. En este aspecto entendemos que los esfuerzos ineludibles del Subsistema de Salud Público deben ser acompañados por el Subsistema de Salud Privado, posibilitando las transferencias y derivaciones entre centros de la ciudad, la región y la provincia (tras lo cual, obviamente, será necesario efectuar las correspondientes compensaciones entre los subsistemas, en base a criterios de justicia distributiva y respeto del derecho de propiedad, pero sin que el tratamiento de este tema pueda constituirse en obstáculo actual para garantizar el derecho a la salud de toda la población)”.

Respuestas

Más adelante, señalaron que “las respuestas sanitarias deben complementarse con medidas económicas, sociales y de protección amplia de derechos, especialmente dirigidas a quienes más lo necesitan y son más vulnerables, por encontrarse en situaciones de desigualdad y aun de violencia estructural, como las ancianas y los ancianos, las mujeres, las niñas, niños y adolescentes, las víctimas de violencia doméstica, los sectores poblacionales que sobreviven bajo la línea de pobreza y aun de indigencia, entre otros”.

“Los niveles desarrollados en este análisis confluyen, por diferentes vías, a la recuperación de la solidaridad como valor supremo y principal estrategia para posicionarnos ante esta crisis. Sostenemos que la salud no es algo que se pueda gestionar y producir de modo totalmente individual. La salud está definida como uno de los bienes comunes y esenciales (junto con la educación, la seguridad y la justicia). Que tenga esta categoría la aparta, automáticamente, del lugar de la propiedad privada y de las lógicas capitalistas de producción, resultados y beneficios. La salud es social y su gestión es un asunto colectivo”, subrayaron.

“Esperamos contribuir a la deconstrucción de ese proceso histórico que ligó el concepto de solidaridad a la caridad, la beneficencia y el acto piadoso, principios que, en cambio, rigen una idea de solidaridad que no es precisamente la que la sociedad y el mundo necesitan. De ahora en adelante, se necesita que la solidaridad promueva el empoderamiento social sobre las decisiones y acciones que preservan la salud de todos y todas. La solidaridad como principio social articula con la salud como derecho humano; ninguno de los derechos humanos se preserva y se garantiza individualmente y en soledad. La pandemia que afecta a la humanidad ha puesto en evidencia la igualdad de condiciones de vulnerabilidad que todos tenemos ante el virus. Necesitamos, como sociedad, instaurar una actitud empática y respetuosa”, manifestaron.

Teoría del derrame

Asimismo, afirmaron que “la teoría del derrame, esgrimida respecto de la economía, es ampliamente conocida y no porque se hayan demostrado sus beneficios sino justamente, por lo contrario: nunca lo que sobra ha sido ni será derramado al punto de asegurar que la carencia del otro desaparezca; a lo sumo compensará en parte alguna necesidad y dará tranquilidad de conciencia, no mucho más”.

Y concluyeron: “La solidaridad que derrama aquello que a alguien le sobra hacia alguien que lo necesita ha demostrado ser insuficiente a la hora de afrontar la situación sanitaria y social que hoy nos toca vivir; en esta ocasión a todos nos falta lo mismo: inmunidad ante el virus. La dramática situación que enfrenta todo el planeta exige una respuesta —que debe ser individual, colectiva y global—, tenemos que comenzar a dejar a un costado aquellas categorías que elegimos para definirnos como humanos y que creemos que nos dan exclusividad y normalidad: ya no somos sólo blancos, ni heterosexuales, ni ricos, ni alfabetizados. En esta trama somos todos, o nadie estará seguro”.

Sobre el Comité

El Comité de Bioética es una de las alternativas que el Estado provincial pone a disposición de los ciudadanos ante situaciones en las que entran en conflicto valores e intereses respecto a problemas sociales o clínicos. En Río Cuarto, el órgano consultivo está integrado por Jorge Berlaffa, Cecilia Taravella, Rita Gil y Rolando Guadagna.

El documento que emite ante una determinada circunstancia no tiene carácter vinculante, pero consiste en una recomendación absolutamente fundamentada por especialistas en bioética.

Qué es y cómo funciona el Comité de Bioética del Nuevo Hospital. Noticia diario Puntal de Río IV

El órgano consultivo aborda problemas clínicos y sociales. Interviene cuando hay valores que entran en colisión y se genera una consulta. Tras lo cual, emite una recomendación fundamentada que tiene carácter no vinculante

El Comité de Bioética es una de las alternativas que el Estado provincial pone a disposición de los ciudadanos ante situaciones en las que entran en conflicto valores e intereses respecto a problemas sociales o clínicos. En Río Cuarto, el órgano consultivo está integrado por Jorge Berlaffa, Cecilia Taravella, Rita Gil y Rolando Guadagna.

En diálogo con Puntal, sus miembros explicaron los alcances y los tipos de temas que se analizan en el seno de la estructura que funciona en el edificio del Nuevo Hospital San Antonio de Padua.

-¿Qué es el Comité de Bioética?
Taravella: El Comité de Bioética es un órgano que sirve para asesorar a la población sobre temáticas concretas que hacen a problemas sociales y clínicos, en los que entran en juego distintos valores o derechos. Nuestro comité forma parte de la Red de Comités Hospitalarios de la Provincia de Córdoba y está integrado por personas de distintas disciplinas, tanto de la comunidad como del Hospital. Es decir, hay gente que es del área de salud y gente que no.

-¿Qué es la bioética?
Berlaffa: Es una herramienta de reflexión para la clínica y los problemas sociales. No es una ciencia. Es una mirada, una perspectiva desde la cual se analizan las prácticas. Es un conjunto de conocimientos que sirven para reflexionar sobre prácticas profesionales vinculadas con la vida y sobre temas sociales que interesan en general a la vida, tanto en sus aspectos naturales y ambientales como en los temas de interés social. Por ejemplo: la decisión a tomar con una persona que está en estado de vida vegetativa de manera prolongada como también los efectos sobre la salud en el uso de agrotóxicos u otros contaminantes ambientales. Con el primer ejemplo mostramos que la bioética tiene una aplicación o vertiente llamada clínica, porque su reflexión refiere a un aspecto de la salud y la vida de un individuo; en el segundo ejemplo mostramos como la bioética también puede expedirse en temas de interés social, vinculados a la calidad de una sociedad o grupo poblacional.

-¿Se emiten juicios de valor?
-Taravella: El Comité de Bioética no emite juicios respecto a lo bueno o lo malo en sí. Se hace referencia a situaciones concretas. En cada situación hay cosas que favorecen y cosas que perjudican. Por lo tanto, cada una de las opciones que hay para tomar va a implicar algún tipo de daño y algún tipo de beneficio. Ante esa situación, hay un método para debatir. Se elige un curso de acción en base a las distintas opciones y se dan los fundamentos sobre dicha elección. No hay verdad ni falsedad en las recomendaciones, es decir, hay distintas opciones frente a un mismo valor ético.

Gil: Cuando hay valores que entran en colisión, se eleva una consulta y el comité emite una recomendación. La misma tiene que tener una fundamentación lo más universal y válida posible, sin llegar a ser científica. Los miembros del comité podemos no estar de acuerdo entre nosotros. De todas formas, cada uno tiene que fundamentar por qué sugiere o recomienda determinado curso de acción.

-¿Dónde y cómo se aplica la bioética?
Berlaffa: Comienza aplicando principalmente en la investigación. Fue (y es) una herramienta muy útil para regular las investigaciones principalmente en seres humanos. También aplica, como decíamos, en las prácticas profesionales en salud; es necesario aclarar que la bioética no determina acciones profesionales ni juzga sobre criterios técnicos. Es decir, una recomendación bioética no les dice a los profesionales cómo tienen que hacer con un caso, sino que ayuda a pensar qué es lo mejor para el paciente dentro de las posibilidades que tiene la ciencia o que están disponibles para ese caso. La bioética tampoco hace juicios de valor y menos aún morales, y si bien tiene un aspecto normativo, no juzga la conducta de los profesionales de la salud, para eso están los colegios profesionales, que tienen una función deontológica y un poder de policía para aplicar sanciones. Y, por último, decíamos, también tiene injerencia en asuntos socioambientales, porque, como la palabra lo dice, la bioética es una ética para la vida, por ello también se expide en temas que son de interés social cuando esos temas comprometen o entran en conflicto intereses, valores, principios y derechos esenciales para la vida o que son relevantes en una sociedad, por ejemplo: la interrupción voluntaria del embarazo, la eutanasia, la subrogación de vientres, etcétera. En el primer caso, de bioética clínica, se hacen recomendaciones; para el segundo caso, informes. La bioética no emite opiniones porque no se trata de un parecer desde el sentido común, sino que está fundado en referencias teóricas y cada caso o situación se analiza en un marco metodológico preestablecido.

-¿Qué pasa cuando no hay acuerdo para dar una recomendación común?
Taravella: Se hace una recomendación y se explica. Todas las posturas son fundamentadas. El comité interviene cuando hay situaciones sobre las que es difícil tomar una decisión individualmente porque se puede afectar la vida o el futuro de una persona.

Berlaffa: El comité no se expide técnicamente. El comité emite recomendaciones, pero no hay juicio de valores.

-¿Los miembros del comité son siempre los mismos?
Taravella: Hay una reglamentación que marca cómo debe integrarse, cómo deben darse las reuniones, quiénes deben integrarlo, cómo se constituye la coordinación, etcétera. El comité está avalado por la dirección del Hospital.

Berlaffa: El Hospital tiene cuatro comités. Aunque no forman parte de la estructura orgánica del Hospital, son órganos adyacentes a la dirección. Tienen la función de informar, asesorar y ser un órgano consultivo de la dirección. Es decir, trabajan de manera articulada con la dirección.

Berlaffa: El Comité de Bioética es el único que admite y que requiere, sí o sí, miembros de la comunidad como integrantes, a diferencia de los otros comités.

-¿Cómo se recurre al comité?
Gil: No debe ser necesariamente gente internada; cualquier problema ético relacionado con la vida puede ser abordado por el Comité, que tras su análisis elevará una recomendación.

Berlaffa: Pueden consultar instituciones o personas particulares que consideren que en una situación se presentan dilemas éticos en relación con alguna práctica profesional o con alguna situación que comprometa o vulnere valores, principios, derechos e intereses esenciales de la vida.

-¿Qué tipo de situaciones se han analizado?
Taravella: Las cuestiones más frecuentes están dadas en relación al principio y al final de la vida, la adecuación de los esfuerzos terapéuticos. Cuando una persona está al final de la vida, por ejemplo, a veces hacer de más o hacer de menos deja un margen muy estrecho y no se sabe cuándo se está haciendo más daño que beneficio. También se han planteado cuestiones vinculadas a la asignación de recursos. Un ejemplo, que no es del Hospital de Río Cuarto, se dio en una comunidad muy aislada donde dos niños necesitaban al mismo tiempo la única incubadora que había en el lugar y hubo que decidir a cuál de los dos niños se la daban. Ese tipo de cosas son las que, a veces, pueden ser consultadas en el comité. Después, también se puede intervenir sobre distintas cuestiones sociales, como la toma de decisiones con respecto a menores.

Berlaffa: Mayormente, hemos tenido consultas procedentes de problemáticas que se dieron dentro del Hospital. Es decir, problemáticas que requieren la dilucidación de un problema ético. Hemos tenido una única consulta procedente de la comunidad. Las recomendaciones, que no son informes técnicos ni opiniones, son de carácter no vinculante. Una vez que la persona o la institución recibe nuestra recomendación, puede seguirla o no, de acuerdo a la voluntad de cada uno. Por supuesto que la recomendación tiene su peso porque está totalmente fundamentada. Por otro lado, el Comité de Bioética realiza informes ante situaciones o problemáticas sociales de trascendencia. Por ejemplo, el Comité se ha expedido respecto a la interrupción voluntaria del embarazo, la subrogación de vientres, la objeción de conciencia, y está trabajando sobre la ley de ablación y trasplantes de órganos (Ley Justina). O sobre temas ambientales, por citar otro ejemplo.

-¿Se hacen públicos los informes?
Berlaffa: Los informes suelen subirse a un blog de Bioética de la Provincia. Lo importante es que la gente sepa que existe un Comité de Bioética y que se puede acercar para realizar consultas.

-¿Cómo se hace para separarse de las creencias personales de cada uno al momento de fijar una sugerencia?

Guadagna: Lo que ayuda a resolver es la metodología de trabajo que permite la reflexión desde distintos puntos de vista. El intercambio de opiniones se da basado en principios éticos.

Gil: Para emitir una recomendación éticamente fundada debemos pasar nuestras propias creencias por el tamiz de una reflexión transdisciplinar.

Taravella: Por otro lado, el comité nunca va a recomendar algo que se contradiga con la legislación vigente.

-¿Han recibido consultas con respecto al aborto?

Taravella: Hemos tenido consultas de manera informal.