Muerte digna: para los especialistas, la ley argentina es ambigua e incompleta. Noticia de La Voz del Interior

La historia del francés Vincent Lambert reabrió el debate sobre la legislación local.

 En Argentina y en Córdoba, hubo varios pedidos de enfermos terminales en los últimos años.
La ley argentina establece que cuando un paciente sufre una enfermedad “irreversible, incurable o terminal”, puede negarse a que lo mantengan con vida, aunque “su redacción es ambigua”, afirman los especialistas.

“En Argentina existen dos grandes marcos regulatorios que permiten tomar decisiones al final de la vida: la mal llamada “ley de muerte digna”, que es una modificación a la ley 26.529 de derechos del paciente, y las disposiciones del Código Civil vigente desde 2015 en sus artículos 59 y 60, que se refieren al retiro de medidas de soporte vital”, explicó el abogado Ignacio Maglio, jefe del Departamento de Riesgo Médico Legal del hospital Muñiz, de Buenos Aires.
La muerte digna permite que las personas puedan elegir no recibir tratamientos que prolonguen su vida de manera artificial; y en caso de no estar conscientes para decidir, su familia podrá respetar su voluntad. La eutanasia, en cambio, es poner fin a la vida de modo intencional: un paciente hace una petición libre e informada a un tercero calificado, el médico.

Debate internacional
Vincent Lambert, francés de 43 años, murió el pasado 11 de julio tras haber permanecido una década en estado vegetativo. El hombre había quedado tetrapléjico en un accidente y se convirtió en un símbolo del debate en torno a la muerte digna, que mantenía enfrentada a su propia familia, aunque finalmente se le retiró el soporte vital a pedido de su esposa y contra la voluntad de sus padres.

Carlos Cafferata, jefe de Sección de Cuidados Paliativos del hospital Italiano de Buenos Aires, quien trabaja con pacientes oncológicos, con enfermedades neurodegenerativas y con otras afecciones mortales, consideró que “no está mal mantener la hidratación y la alimentación en una persona en estado vegetativo”, en referencia al caso del francés Vincent Lambert.
“Una patología terminal es aquella que progresa y lleva a la muerte, mientras que el estado vegetativo no avanza”, explicó .
“Un estado vegetativo es a veces irreversible, pero no progresivo. El de Lambert es un caso polémico que depende de quién interpreta la ley”, argumentó el médico.
Para el abogado Ignacio Maglio, jefe del Departamento de Riesgo Médico Legal del hospital Muñiz, “no hay ningún caso documentado en el mundo de que una persona se haya recuperado de un estado vegetativo persistente”.
Maglio detalló que la eutanasia, es decir, la muerte “provocada en forma directa a pedido de un paciente por medio de la administración de un tóxico o un veneno en dosis mortal”, sólo está regulada en Bélgica, en Suecia, en Holanda y en Colombia. “En la Argentina actual, eutanasia equivale a homicidio, pero en algún momento tendremos que discutir la interrupción voluntaria de la vida, así como se está discutiendo la interrupción del embarazo”, opinó.

Antecedentes
El caso de Lambert es similar al del neuquino Marcelo Diez, quien estuvo 20 años en estado vegetativo tras un accidente automovilístico y murió en 2015.
El caso llegó a la Corte Suprema de Justicia, que reconoció el derecho del paciente a “decidir sobre su propia muerte digna” y aceptó la declaración de las hermanas, quienes afirmaron que antes del accidente el hombre había manifestado que si en algún momento atravesaba una situación similar “no deseaba que se lo mantuviera con vida artificialmente”.

En Córdoba, Alfonso Oliva (36) murió el pasado 4 de marzo tras padecer esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El último año de su vida, pidió abrir el debate sobre la eutanasia. Su solicitud hizo que legisladores cordobeses comenzaran a trabajar en un proyecto.

Estado vegetativo
Consultado sobre las posibilidades de revertir un estado vegetativo, el neurólogo Alejandro Andersson precisó que “al mes hay una chance del 18 por ciento; a los seis meses, del tres por ciento; y de ahí en adelante, las posibilidades son infinitamente menores”.
“Al estado vegetativo lo llamamos “vigilia sin conciencia”, porque se trata de pacientes que tienen un ciclo de sueño y otro de vigilia, abren los ojos, pero no tienen ningún contenido de conciencia explorable”, explicó. “En Argentina, lo único irreversible en un 100 por ciento es la muerte cerebral. El resto de los cuadros probablemente lo sean, pero como médicos estamos obligados a mantener al paciente vivo”, afirmó.
Para el Código Civil “toda persona capaz mayor de edad puede disponer directivas anticipadas sobre su salud”, una medida que Maglio consideró fundamental. “Sería importante que todos lo dejáramos por escrito”, completó.


Proponen una ley que busca “humanizar” las terapias intensivas en Córdoba. Noticias “La Nueva Mañana”


Proponen una ley que busca “humanizar” las terapias intensivas en Córdoba

El “proyecto Lina” es impulsado por la comunicadora Verónica Minardi y cuenta con el asesoramiento de Pecas Soriano. Busca mitigar el impacto de internación en las UTIs. Será presentado en la Legislatura provincial en los próximos días.

La comunicadora Verónica Minardi lleva 15 años haciendo su programa “Protagonistas” por Teleocho, donde reflejó distintas historias de vida, motivadoras y de superación personal que permitió inspirar a otros cordobeses.

En esos años, la conductora aprendió el más profundo significado de la palabra “resiliencia”, que en términos psicológicos se refiere a la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido o un accidente y transformarlas en alguna acción superadora.

Es justamente esa experiencia la que le tocó vivir a Verónica. El pasado 26 de julio falleció su madre, por una dolorosa enfermedad. Días previos tuvo que estar internada en terapia intensiva, donde se le despertaron ataques de pánico que hicieron mucho más difícil sobrellevar su padecimiento.

“Mi mamá estuvo todo el tiempo mirando una pared sin saber si era de día o de noche. Ni cuándo podrán venir su familia a verla unos minutos. Aferrándose a ella misma. Con la soledad y el frío de una cama ubicada al lado de personas con las máquinas conectadas a su corazón, dónde un ruido fulminante era testigo de otra muerte tan cerca que el miedo es inevitable”, escribió la periodista recientemente en su muro de Facebook.

En esa resiliencia que aprendió durante su programa, Verónica logró sobrellevar la dura pérdida de su madre con una idea de la cual nacerá “Proyecto Lina”, que lleva el segundo nombre de su madre y su seudónimo en muchas de sus obras literarias.

El mismo tiene por fin mitigar el impacto, poder ayudar en la recuperación de muchas personas o en caso de un desenlace fatal, acompañar al paciente a una muerte digna.

En diálogo con La Nueva Mañana, Minardi relató: “Mi mamá estuvo enferma en estado más grave aproximadamente tres meses, pero estuvo mucho tiempo deambulando de médico en médico hasta que le descubrieron un tumor en el riñón derecho casi al azar.

“Ella permaneció por primera vez internada en terapia intensiva aproximadamente cuatro días. Cuando pudo salir, se lamentó mucho de la experiencia. Allí donde sufrió dos ataques de pánico. Gracias a los médicos, pudo ser trasladada a una sala común por algunos días y luego la trajimos a casa para que pudiera recuperar peso y cobrara fuerzas para poderle extirparle el tumor que tenía encapsulado. Pero en nuestro hogar presentó algunas complicaciones con una trombosis y su cuadro se complicó a nivel renal”, precisó Verónica.

“Cuando estuvo en casa, me habló de la experiencia que había tenido en terapia intensiva y ella, como buena escritora, me decía que quería hacer un libro sobre eso porque veía que no había humanidad en ese lugar. Allí perdió noción de tiempo y espacio, y contaba lo terrible que era el ruido del aparato que alerta que un corazón dejó de latir, porque quien está en la cama de al lado siente que en cualquier momento le puede pasar a él. Ella salió de la terapia siendo otra. Creo que inclusive ese perder la noción del tiempo y espacio que se prolongó por varios días le dificultó su recuperación posterior. Lamentablemente la tuve que internar otra vez, y en una vez que regresó a terapia intensiva, permaneció tres días y falleció”, recordó con dolor la conductora.

Recordando lo que había charlado con su madre, la conductora de “Protagonistas” comenzó a darle forma al “Proyecto Lina”, tomando el nombre artístico de su madre, para una iniciativa cuyo objetivo es que se transforme en ley.

Para tal fin, cuenta con la colaboración de Pecas Soriano, quien fue jefe de día de guardia de terapia del Hospital de Urgencias de Córdoba, y experto en bioética. Pecas no sólo es coautor del libro “Muerte digna, una guía para la adecuación del esfuerzo terapéutico”, sino que varios años atrás había publicado un artículo denominado “Reflexiones sobre el paciente en UTI y el personal de salud”.

“La idea es presentar un proyecto que sea ley. Los puntos que estamos trabajando son que las personas internadas cuenten por ejemplo con un reloj en la pared, para que puedan estar ubicados en tiempo y espacio; acondicionar las salas con macetas con plantas y fuentes con agua; que se permita la visita más frecuente de familiares, o de voluntarios que por 10 minutos todos los días les lean a los pacientes textos o narraciones literarias que sean sanas, positivas e inspiradoras, entre otras cuestiones”, enumeró Verónica.

Además, explicó que el proyecto mencionará la necesidad de que, en sala intensiva, intermedia y en piso, esté expuesta la ley que establece que tanto los pacientes como sus familiares tienen pleno derecho de aceptar o rechazar el tratamiento de terapia intensiva, optar e irse a la casa en un caso terminal, para tener una muerte en el ámbito de su hogar.

“El proyecto ya está listo y la intención es que sea presentado en la Legislatura en los próximos 15 días. Trabajar en esta iniciativa me ayudó a ir recuperándome del dolor por la muerte de mi mamá. Como periodista transmito en mi programa historias de resilientes, de gente que sale adelante. Hoy puedo decir que en estos años me dejaron mucha enseñanza”, reflexionó Verónica.
La experiencia de Pecas SorianoPecas Soriano, experto en bioética y ex jefe de guardia de terapia del Hospital de Urgencias de Córdoba.

No es casual que Minardi haya buscado el apoyo de Pecas Soriano para la elaboración del proyecto y de los fundamentos del mismo, a fin de que sea elevado a la Legislatura provincial para que sea convertido en ley.

El médico, que fue jefe de día de guardia en UTI del Hospital Municipal de Urgencias, y que tiene vasta experiencia en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) viene trabajando en el tema de la humanización del trato al paciente y en el mencionado artículo llamado “Reflexiones sobre el paciente en UTI y el personal de salud”, ya enumeraba algunos de los puntos que incluirá el “Proyecto Lina”.

“Luego de 40 años de trabajar en las terapias intensivas, vi muchas cosas. Un día se me ocurrió sacarme el guardapolvo, los zapatos y desvestirme y ponerme en una cama libre, algo que no era frecuente en la UTI. Esos 15 minutos fueron terribles, porque, aunque sabía que no me iban a ´paletear´ (como suele llamarse el uso del desfibralizador), era la sensación de que te podías morir vos o el de al lado en cualquier momento”, contó Pecas a La Nueva Mañana.

“Es entonces que, cuando te ponés en el lugar del paciente, te das cuenta que perdés totalmente la autonomía, además del conocimiento porque ´desconocés´ qué es lo que te pasa; sentís mucho control externo, te manipulan o te dicen cosas ininteligibles y con lenguaje técnico. Allí, el paciente se encuentra doblemente vulnerado: por un lado, por la enfermedad, y por el otro, en forma muchas veces involuntaria, por el personal de salud”, reflexionó Soriano.

Viendo toda la inhumanidad que se producía en esa sala, es que decidió escribir un artículo, que incluye muchas de las sugerencias que formarán parte del “Proyecto Lina”. Entre ellas, se destacan:
Mitigar la despersonalización que sufre alguien internado. Allí sugiere que en cada cabecera de las camas se coloque en letras grandes el nombre del paciente, junto a una foto de él y su familia. “De esta manera, cuando el médico se acerca a la cama podrá ver una foto de cómo era el paciente antes de ser internado, además de conocer su nombre, y esto cambia la visión del trato, motiva a que el médico intente verlo más allá de cómo luce “intubado”, explicó Pecas.
Incrementar las visitas -que en nosocomios son una vez por día- de acuerdo a cada caso en particular. “Para esto, no vale la excusa de que el paciente se puede contaminar. Hay ciertas medidas de seguridad que deben ser cubiertas, pero hay una falacia. Los gérmenes más complicados no vienen de afuera, sino que están en la misma UTI y los pacientes se contaminan por las infecciones intrahospitalarias”, aseguró.
Una información adecuada es un pilar fundamental para cualquier persona. Para Pecas, es frecuente que la información sobre la salud de su familiar se la brinde el médico en un pasillo. Para revertir esta práctica, sugiere que el profesional que realice esa tarea, tenga conocimientos de bioética y realice un seguimiento horizontal de la evolución de cada paciente. Además, debe ser realizada en una sala con intimidad y la comodidad necesarias para atenuar los momentos difíciles que suceden al recibir noticias no agradables.
Devolver el estado de conciencia: el proyecto sugiere que el paciente que esté lúcido, pueda acceder a ver de TV o escuchar su música preferida. “Las UTIs tendrían que contar además con mayor luminosidad natural, ya que es habitual ver como los pacientes pierden la noción de día-noche, con la consecuente pérdida de noción témporo-espacial”, aseguró el médico.
En ese sentido recordó: “Mi residencia fue en Eldorado, Misiones, en un hospital de alta complejidad, que tenía un ventanal enorme con vidrio fijo que daba a la selva. No es lo mismo para un paciente tener la luz del día y observar árboles, que ver una pared y que te entre la luz por una rendija”, explicó.
Contacto Humano: por último, señaló que es muy importante “un permanente contacto humano, en especial de piel”. También en esto señaló lo relevante que es que al paciente se le hable al oído, se le de ánimo, e ir “un poco más allá de la relación médico-paciente”.
“El proyecto ya está listo, y estoy asesorando a Verónica en base a mi experiencia de 40 años en trabajo de terapia y mi conocimiento como bioeticista. Creo que en esto la bioética es clave”, reflexionó Pecas Soriano.
“En la actualidad, es una materia al final de la carrera, pero es necesario que en las universidades la educación en bioética sea dictada de manera transversal. El médico va a tratar con seres humanos, que tienen valores, y como profesional tiene la obligación moral de no sólo tener un estudio clínico sino además tener un oído ético”, concluyó.


Alfie Evans, el niño británico enfermo terminal cuyos padres lograron el respaldo del papa Francisco durante la larga batalla legal por su tratamiento, falleció en la madrugada del sábado. Tenía 23 meses.

Kate James y Tom Evans anunciaron el deceso de su hijo en redes sociales diciendo que estaban “desconsolados”. La muerte de Alfie, que tenía una rara enfermedad neurológica degenerativa que lo dejó en un “estado semivegetativo” sin apenas función cerebral, se produjo cinco días después de que los médicos le retiraron el soporte vital.

Irreversible
Los médicos que atendían al niño en la ciudad inglesa de Liverpool dijeron que era inútil seguir tratándolo porque su condición era irreversible y señalaron que debía permitírsele morir. Pero sus padres lucharon durante meses para intentar convencer a los jueces de que les permitiesen trasladarlo al hospital infantil del Vaticano, donde podría mantenerse con vida gracias a las máquinas. Su campaña logró el respaldo del papa y de grupos cristianos, que hicieron que el caso ganara relevancia a nivel internacional.

El hospital retiró el soporte vital a Alfie el lunes tras una serie de fallos judiciales que respaldaron la opinión de los doctores.

El deceso llegó tras la disminución de las tensiones entre la familia y el hospital. Evans se había comprometido a trabajar con los médicos para dar “dignidad y comodidad” a su hijo, mientras pedía una tregua en el polémico caso.

Qué dice la ley

Según la ley británica, puede solicitarse la intervención de los tribunales cuando los padres y los médicos no están de acuerdo en el tratamiento a un menor. En estos casos, prima el derecho del niño sobre el que tienen los padres para decidir qué es mejor para sus hijos.

El caso de Alfie recibió mucha atención fuera de Gran Bretaña, especialmente en países católicos. El papa Francisco, que se reunió con Evans, pidió que se escuchasen los deseos de los padres, apuntando que solo Dios puede decidir quién muere. El gobierno italiano concedió incluso la nacionalidad a Alfie y ofreció un avión militar para trasladarlo a Roma si los jueces lo permitían.


Charla sobre Cuidados Paliativos. Hospital Provincial Profesor Jose Miguel Urrutia


El Miércoles 18 de abril a las 10 Hs. Se realizó en el Hospital Provincial Profesor José Miguel Urrutia de la localidad de Unquillo, una charla sobre cuidados paliativos, impartida por la coordinadora del Área de Bioética, Dra. María Fernanda Marchetti.

Esta Actividad fue organizada por el Comité De Bioética Clínica del Hospital y dirigida al personal de salud de este nosocomio, concurrieron unas 25 personas.

Luego de la ponencia, se compartió un ameno y cordial ágape,  entre los distintos miembros del hospital, el comité de bioética y el Área de Bioética del Ministerio de Salud. Acompañado en ese momento, por el director y subdirector del Hospital.


Trabajo del Comité de Bioética en el Hospital
Cartelería sobre Derechos y Responsabilidades de los Pacientes



El pueblo de los pacientes de Alzheimer: un experimento holandés aclamado en el mundo

El pueblo de los pacientes de Alzheimer: un experimento holandés aclamado en el mundo
Se llama Hogeweyk y alberga a 152 personas con un grado avanzado de demencia senil que viven con autonomía
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                                   NOTICIA DE INFOBAE

                                                               9 de febrero de 2018

Los residentes tienen a su disposición un bar, donde siempre tendrán personal médico sin guardapolvos para que los atiendan.

Los residentes tienen a su disposición un bar, donde siempre tendrán personal médico sin guardapolvos para que los atiendan.




En Weesp, al sudeste de Amsterdam, hay una comunidad cerrada de 23 edificios decorados en cuatro estilos; tiene parques, un teatro, un paseo comercial, un supermercado, un bar y un restaurante. En ese lugar, una suerte de pequeño suburbio llamado Hogeweyk, viven 152 personas cuya exclusividad se debe a algo que comparten: todos tienen un grado avanzado de demencia senil, sea por Alzheimer o por otras enfermedades asociadas.
Hogeweyk es un geriátrico, pero nada lo revela. Los implementos médicos están en el depósito del supermercado, por ejemplo, o en las alacenas de los apartamentos. El barman que prepara los tragos es un barman de verdad, sólo que además tiene una especialidad secundaria en trato de ancianos enfermos. Los profesionales de la saludestán en cada rincón de la institución, pero ninguno lleva guardapolvo.

Hogeweyk se re-inauguró en 2008 y cambió completamente su concepto anterior de asilo.

Hogeweyk se re-inauguró en 2008 y cambió completamente su concepto anterior de asilo.
Los pacientes siguen sus vidas tranquilas, apacibles, entretenidas, sin la violencia del entorno más frecuente en los hospicios, que les quita sus rutinas cotidianas.
Eloy van Hal —graduado de ciencias del consumo, que se dedica a productos e instituciones de la salud desde 1997— tuvo una idea: dejar de confundir a la gente que ya está confundida. Eso, esperaba, mejoraría el resultado de sus tratamientos.
Y lo hizo. En 1993, cuando Hogeweyk era todavía un asilo, el 50% de los pacientes recibía medicación antipsicótica; en 2015, sólo el 8%, según informó The Economist. Los habitantes de la nueva villa, que se puso en marcha en 2008 con conceptos de arquitectura y urbanismo que apuntaban a reproducir la vida del holandés medio, le dieron 9,1 puntos sobre 10 en una encuesta de 2010, mientras el promedio del país era de 7,5 puntos.

Las instalaciones reproducen las calles de un suburbio holandés común.

Las instalaciones reproducen las calles de un suburbio holandés común.
Hoy uno de cada tres adultos mayores llega al final de su vida con Alzheimer u otra forma de demencia senil. Cada vez más mueren de eso: mientras desde 2000 las fatalidades por enfermedad cardíaca se redujeron en un 14%, las debidas a estos trastornos aumentaron en un 89 por ciento.
Y en el mundo unos 50 millones de personas padecen demencia, la cifra que aumenta en cerca de 10 millones cada año. En ese contexto, el razonamiento original del administrador de Hogeweyk cobrará más importancia con el paso del tiempo: “Todos estos residentes necesitan tratamiento médico, sí. Todos toman medicación. Todos tienen un grado avanzado de demencia. Pero primero son una persona“, dijo a Business Insider. Aquí viven personas con demencia, no dementes”.
Val Hal comenzó el proyecto pensando en qué clase de institución querría él para sus padres, y para sí mismo. Su equipo llegó rápidamente a una conclusión: una que se pareciera a la normalidad, todo lo posible dadas las circunstancias. Para eso el eje debía ser el bienestar del paciente, no la comodidad del trabajo del staff médico.

Los pacientes eligen el estilo de sus habitaciones entre cuatro: cosmopolita, amante de la naturaleza, de lujo y holandés tradicional.

Los pacientes eligen el estilo de sus habitaciones entre cuatro: cosmopolita, amante de la naturaleza, de lujo y holandés tradicional.
“Cuando uno camina por una ciudad no ve un médico en la calle, ni una enfermera en plena atención del vecino”, dijo a The Times. “Así que ¿por qué tendríamos que verlos aquí? Los geriátricos tradicionales causan miedo, estrés y nerviosismo. La gente está en un ambiente que no reconoce, con estímulos negativos y sin el contexto social que han tenido durante todas sus vidas”.
Un equipo de arquitectos diseñó el complejo de 23 casas en cuatro diferentes “estilos de vida”: cosmopolita, amante de la naturaleza, de lujo y holandés tradicional. “La gente tiene que elegir”, enfatizó el administrador a Business Insider. “Hogeweyk le da una enorme importancia a la elección expresa”.

Aunque hay actividades fijas como la terapia física o la atención médica, los pacientes de Hogeweyk conservan su autonomía.

Aunque hay actividades fijas como la terapia física o la atención médica, los pacientes de Hogeweyk conservan su autonomía.
En cada una de las unidades viven seis o siete residentes y una persona que los cuida, va con ellos a las actividades sociales, los ayuda a hacer las compras. El supermercado es un entretenimiento para muchos. Queda en un paseo de compras en el que los residentes pueden usar dinero, si gustan; en la práctica sólo un puñado lo hace, los que conservan mayor lucidez y no lo sienten como un problema extra. Lo que más suelen comprar son dulces.
Pueden beber cerveza o vino, y para eso hay un bar. Excepto que demuestren problemas en el consumo del alcohol, “no les vamos a cambiar sus malos hábitos”, ironizó Van Hal. También tienen peluquería y  fiestas.

En cada una de las 23 casas viven entre seis y siete residentes con un acompañante profesional.

En cada una de las 23 casas viven entre seis y siete residentes con un acompañante profesional.
Algunos estudios han sugerido que la soledad hace tanto daño a la salud como el tabaquismo y el doble que la obesidad. Y como los adultos mayores son actualmente el grupo que más tiende a vivir en soledad, Hogeweyk les brinda actividades, desde ciclismo a paseos, obras de teatro y bingo, para que salgan al aire libre e interactúen.
A algunos residentes les gusta colaborar en las tareas del mantenimiento de sus casas, como lo hacían antes: cuidar los jardines, o doblar las toallas exactamente con su estilo de pliego… la terapia de reminiscencia —una de las bases de la institución, como la terapia física y el tratamiento médico— toma muchas formas.

El proyecto contó con un diseño de arquitectura y urbanismo especialmente dedicado.

El proyecto contó con un diseño de arquitectura y urbanismo especialmente dedicado.
Este puente entre la vida normal de una persona y sus últimos años afectada por una enfermedad neurológica como las de la demencia es posible, por ahora, sólo en Holanda, donde el estado hace una fuerte inversión en la salud de sus ciudadanos. Con un costo de €6.000 mensuales por paciente (USD 7.160), de los cuales sólo aquellos con recursos aportan el 40%, es necesario un presupuesto nacional como el holandés: 4,3% del PBI se dedica a la atención de las enfermedades crónicas.
No obstante, en muchos lugares del mundo hay emprendimientos similares: en Dresden, el centro Alexa tiene decoración de las décadas de 1960 y 1970 para ayudar a que los pacientes con Alzheimer, que no tienen memoria cercana pero si de largo plazo, reestructuren sus vidas en un espacio que pueden reconocer, con todo y poster del ex líder germano- oriental Erich Honecker.

Cuando comenzó a desarrollar la idea, el administrador Eloy van Hal pensó en qué clase de institución quisiera él para sus padres y para sí mismo.

Cuando comenzó a desarrollar la idea, el administrador Eloy van Hal pensó en qué clase de institución quisiera él para sus padres y para sí mismo.
Otro, en Düsseldorf, tiene espacios que estimulan la desaparición natural de la ansiedad que suelen sufrir estos enfermos, como una sencilla parada de autobús: si alguno se desespera y quiere, en su confusión, volver a la casa donde vivió tres décadas atrás, se puede quedar ahí y, luego de un rato, más tranquilo, regresa al asilo con un cuidador.
Acaso por esa clase de efecto-contagio Hogeweyk recibió unos 1.400 visitantes internacionales durante 2017, profesionales de la salud en busca de consejo.

¿Eutanasia como suicidio? En los países donde se ha legalizado, como Holanda, ya representa un 5% de las muertes. En Bélgica, cerca del 2%


Holanda fue pionero al aprobar una ley de eutanasia en 2002. «Después la amplió también para niños menores de 12 años», explicó ayer Henk Reitsema, administrador de L’Abri International, coalición por la prevención de la eutanasia. «Representa ya el 5% de las muertes en el país», apuntó. Y no solo de enfermos terminales: «Cada vez vemos más enfermos psiquiátricos que eligen esta opción». En su opinión, «tenemos que redefinir el significado de la palabra ‘‘compasión’’. Para mí, es compartir, comprender y oír llorar a los demás».

Bélgica ha seguido sus pasos. «En los últimos 16 años hay registrados 12.000 casos», aseguró Carine Brochier, miembro del Instituto Europeo de Bioética. Y esos son los que se conocen, «porque las clínicas no están informando del 50% de los casos». Así, estima que «un 1,8% de los fallecimientos» ya se deben a estas intervenciones. Como ocurre en Holanda, la mayoría de peticiones (67,7%) son de enfermos terminales de cáncer. Sin embargo, se está produciendo un aumento de eutanasias en pacientes con pluripatología: sufrir tres enfermedades o más. «Diabetes, insuficiencia renal, bronquitis crónica…», describe Brochier. Y es que, como ocurre en estas leyes, hay un debate terminológico: «¿Qué quiere decir un ‘‘sufrimiento insoportable’’? Incluso el Comité de Control de la Eutanasia reconoce que es algo subjetivo», afirmó la experta. Frente a esta tendencia, Jacinto Bátiz, secretario de la Comisión Deontológica de la Organización Médica Colegial, afirmó que legislar en cuidados paliativos puede «aliviar el sufrimiento de la persona sin tener que eliminarla».

Fuente: diario “La Razón”, de España. edición WEB

“No resucitar”: la última voluntad de un hombre, tatuada en el pecho

Un paciente ingresó en Miami en condición crítica y con la orden de que se le dejase morir inscrita en su piel y rubricada.



Este año los doctores del Jackson Memorial Hospital de Miami se encontraron ante un dilema al que nunca habían hecho frente. Una ambulancia llegó, los paramédicos bajaron a un hombre de 70 años en estado crítico, inconsciente, fue ingresado y en su pecho apareció un mensaje inesperado que detenía el proceso normal de cuidados y reanimación. Tatuado en tinta oscura, en inglés, bajo su cuello, cruzando de este a oeste su esternón: Do Not Resuscitate. –No resucitar–. Y con su firma.

Los médicos publicaron la semana pasada un informe del extraño caso en The New England Journal of Medicine. Fue una cuestión ética delicada. ¿Revivirlo o dejarlo fallecer? ¿Un tatuaje como este expresa de manera inequívoca la voluntad de morir o pudo tener otro motivo?

Noticia Completa – diario de España “El Pais.”