Archivo del autor: Area de Bioetica

Nuevo Número de la Revista Iberoamericana de Bioética. tema: Salud Colectiva y Salud Pública

Núm. 7 (2018)
Salud colectiva y salud pública

Tabla de contenidos
Artículos

Desafios e problemas éticos da Vigilância em Saúde: tensão dialética entre riscos e necessidades em saúde
Jose Roque Junges, Rosangela Barbiani  PDF (Português (Brasil)) 1-12

Bioética, salud pública y la distinción terapia/realce
Miguel Hugo Kottow PDF 1-13

Capacidades, salud y sistemas. Re-pensar la salud de mano de la justicia distributiva
José Rubén Palafox Cabral  PDF 1-9

Bioética y salud pública
Víctor Penchaszadeh PDF 1-15

Salud pública y nuevos derechos individuales a la salud: entre la utopía y la realidad
José María Galán González-Serna PDF1-16

Conocimiento de las implicancias éticas de las medidas de salud pública por parte de los tomadores de decisión del Ministerio de Salud Pública de Uruguay
Delia María Sánchez Varela PDF1-18

El impacto social de la comunicación en las epidemias: perspectivas bioéticas y de salud pública
Eduardo Alfredo Duro, María Angélica Sotomayor, Fabiola Czubaj, Carmen Alicia Cardozo de Martínez, Ida Cristina Gubert, Luis M. López Dávila, Elizabeth María Benites Estupiñan, Fernando Adrián Torres, Claude Vergès de López, Patricia Cudeiro, Laura Rueda Castro, Patricia Sorokin
PDF1-16

Bioética y prácticas de salud pública
Matilde Peguero PDF1-13

Publicidade e comercialização de alimentos para lactentes e crianças de primeira infância: regulação como responsabilidade do estado brasileiro
Caroline Filla Rosaneli, Dillian Adelaine Cesar da Silva PDF (Português (Brasil))1-11

Aceptarnos para buscar juntos. Teología, bioética y salud pública
Roberto Noriega PDF1-17

Lanzan programas de salud sexual y reproductiva

¿Qué pasará en Córdoba si el Senado aprueba la ley aborto legal? Fuentes provinciales consultadas por este diario insisten en esperar el texto final y su reglamentación, para recién después expedirse sobre cómo se aplicará en nuestro territorio.

El gobernador Juan Schiaretti reiteró ayer que se manifestará sobre el aborto en el momento oportuno, una vez que la norma nacional sea sancionada y reglamentada. “Mi posición personal es secundaria y no agrega nada al debate”, dijo en un acto oficial.

“Lo que está claro para todos, y sobre todo para las mujeres, es que nadie quiere hacer abortos y que el aborto es una consecuencia del embarazo no deseado. Y, por lo tanto, mi responsabilidad como gobernador es tomar medidas para que no haya embarazos no deseados”, señaló Schiaretti.

Aunque no brindó detalles, el mandatario indicó que creará dos nuevos servicios en los hospitales: uno de Adolescencia y otro de Salud Sexual y Reproductiva: “Hoy, el tema de los anticonceptivos se trata en cualquier consulta ginecológica. A veces, los médicos están atendiendo urgencias y la prevención pasa a segundo plano”.

En esa línea, el ministro de Salud provincial, Francisco Fortuna, evitó dar presiones sobre la aplicación de la ley. El funcionario se manifestó contra el aborto: “La despenalización no es solución. Lo importante es la educación sexual integral desde edades tempranas”.

Quien sí brindó mayores precisiones fue el presidente provisorio de la Unicameral, Oscar González. El exministro de Salud adelantó que, de aprobarse la ley, Córdoba deberá decidir cómo la lleva a la práctica. “El derecho de fondo es competencia de la Nación. El Congreso decide qué es delito y qué se penaliza. Pero la aplicación de esas leyes es competencia de las Provincias. Son ellas las que adecuan las estructuras sanitarias para hacerlas efectivas”, indicó.

Reunión de Red de Junio. A 100 años de la Reforma Universitaria. Nos acompaño el Dr Carlos Pressman

El jueves 15 de Agosto, a 100 años de la reforma universitaria, nos acompañó en nuestra capacitación el Dr. Carlos Pressman,  que disertó sobre el tema: “ Aportes de la Universidad Nacional de Córdoba a la salud pública, a 100 años de la reforma”.
                Desde el Área de Bioética, quisimos sumarnos a este importante aniversario, reflexionando, que el Proyecto Refornista del ´18, todavía queda mucho que hacer, y por eso mismo, nos invita como participante de la red de bioética a un mayor compromiso.
                Saludamos agradecidos, a la Universidad Nacional de Córdoba, en estos 100 años de la Reforma Universitaria, qué permanentemente colabora con nuestra Red de Comité Hospitalarios de Bioética, desde prestarnos el lugar para realizar nuestras reuniones (en Secretarias de Graduados de Ciencias de la Salud),  hasta las continuas actividades en bioética que se realizan en tan querida y prestigiosa casa de estudio.

Expresidente del Tribunal Superior de Córdoba y especialista en bioética, el intelectual cordobés afirma que la discusión en torno a la interrupción legal del embarazo se polarizó y acabó

banalizándose

El mundo de Armando Andruet ocupa una muy buena parte de los altos de su casa del barrio Paso de los Andes, un verdadero oasis ubicado a una docena de cuadras del a veces caótico centro de la ciudad de Córdoba.

Encerrado en una biblioteca estupenda diseminada en tres ambientes, Andruet estudia, prepara charlas y escribe. Lo acompaña una importante cantidad de pinturas, en su mayoría de artistas de su provincia, y dos grandes colecciones: una de plumas (“tengo 250”, dice, orgulloso) y otra de cámaras fotográficas (“hay de todos los tiempos”, comenta).

Expresidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba y especialista en bioética, afirma que en el debate realizado en el Congreso nacional por el aborto, lamentablemente, “no se lograron consensos cruzados”. Aconseja ceder, abrirse al pensamiento del otro, porque, si no se lo hace, al final cada legislador terminará pensando tal como pensaba antes de este proceso.

De igual modo, está convencido de que la esgrima dialéctica en torno a la interrupción del embarazo se banalizó e hizo entrar al debate en una curva descendente. Además, elogia la actuación de la Iglesia durante este período porque, entre otras cosas, no mandó a la discusión a sus obispos, sino que fueron los fieles los que marcaron posición.

En lo personal, afirma que siempre fue defensor de la vida, aunque con el paso del tiempo fue modificando su postura inicial para ubicarse “con razonabilidad dentro de una posición intermedia”.

“Hay que entrenar mejor a las personas, varones y mujeres, sobre los riesgos que una relación ocasional puede generar. Y, a la vez, decirles que si acaso la relación fue ocasional, existe toda una artillería farmacológica, mecánica, de preservativos, para que una relación no termine en un embarazo que después suponga un aborto. El aborto no debe ser entendido como un método anticonceptivo”, postula. A modo de resumen, remarca que pensar que “tomar la píldora del día después es igual al aborto es una cosa demencial”.

En las paredes del estudio hay obras de José Malanca, Carlos Alonso, Diego Cuquejo, Pedro Pont Vergés y Octavio Pinto, entre otros pintores. Antes de entrar de lleno en la charla, Andruet cuenta la historia de algunos de los tantos relojes que están diseminados en toda la planta alta de la casa y enfatiza que una pluma no es una birome.

A continuación, una síntesis del diálogo mantenido con el jurista cordobés sobre la legalidad del aborto.

¿La discusión en torno a la legalidad del aborto también ha generado una grieta que divide a la sociedad?

Comparto esa apreciación porque, luego de exponer en el Congreso sobre este tema, observé precisamente eso. No existe vocación para encontrar un espacio intermedio en el que se puedan encontrar los extremos. Históricamente, en torno al aborto se dieron dos posiciones extremas. Las posiciones liberales más acérrimas son las que defienden el conjunto del aborto legal, gratuito y seguro. Allí la mujer se posiciona como dueña de su cuerpo y en función de eso puede expulsar cualquier realidad que aparezca como amenaza de esa propiedad y, hasta que ella no le da el plácet para que se quede, se tiene que ir. La otra posición extrema es la de los conservadores profundos, que no son necesariamente los católicos. Y me da la impresión que el Congreso no logra encontrar ese punto que un filósofo como John Rawls llamaría consensos entrecruzados. Aquí hay que ceder un poco para llegar a un resultado, porque de otro modo la cuestión del aborto se terminará resolviendo conforme a lo que pensaban los legisladores antes de este debate. Al no haber entrecruzamiento no hay modificación de posturas ideológicas. Me parece que hubo un esfuerzo estupendo del Congreso de poner en acto lo que un Parlamento hace, pero todavía no se ven los resultados de esa iniciativa. Yo estuve en una reunión en el Congreso de las doce que se dieron ese día y quedé agotado. Noté que no hubo un cuidado respetuoso para quienes hacían los informes, ya sea académicos o desde una hoja de vida, todos testimonios muy fuertes. Al lado de eso, había quien hablaba con una ropa interior en la cabeza o que mostraba unas agujas de tejer, y creo que esa no es la forma. El argumento para aceptar o rechazar el aborto debe ser académico, científico o biográfico, pero no convertirse en un espectáculo.

¿Piensa que el actual fue el mejor tiempo para llevar adelante este debate en el Congreso nacional? Algunas voces críticas hablan de una suerte de cortina de humo del Gobierno para desviar la atención…

Si acaso ese fue el objetivo, fracasó. De todas maneras, no creo que ese haya sido el propósito. Me parece que llegó un momento en el que el debate por el aborto se banalizó de tal manera que entró en una meseta y me atrevería decir en una curva de descenso. A mucha gente no le importó el debate del aborto porque estaba más preocupada por lo que pasaba con el dólar. La sociedad se ocupó del tema en los extremos del problema; es decir, cuando la cuestión se lanzó, y ahora, cuando está en la etapa final. En el medio, si uno le pregunta a la gente, solo dirá que se está discutiendo.

¿Considera que la sociedad está lo suficientemente preparada para sostener este tipo de debate?

Me da la impresión de que nos falta una materia. Estamos preparados para hacer los informes, pero no para entrar en la confrontación que supone el debate del problema. Unilateralmente, cada uno de los expositores tienen buenas razones, cualquiera sea su posición. Pero no existe la capacidad de generar un proceso de confrontación de ideas sin llegar a la discusión cerrada que no lleva a ningún lado.

Usted siempre ha sido un defensor de la vida, pero en sus últimas exposiciones públicas sobre la cuestión se advierte algún cambio en su mirada a esta cuestión.

Sí, yo siempre fui un defensor de la vida y lo sigo siendo. Pero me ubico con razonabilidad dentro de una posición intermedia. Primero, hay que advertir que el Código Penal de 1921 reconoce dos causales de inimputabilidad en el aborto: el riesgo a la salud de la madre o la violación de una mujer idiota, así lo decía la ley. Hay que pensar que eso fue escrito hace casi cien años. Y eso en ese tiempo era un adelanto significativo. Quizá yo mismo hace dos décadas creía que eso era una cosa terrible, sobre la base de que la vida es la vida siempre, con independencia de que sea la vida que engendra una mujer violada. Hoy creo, con capacidad de generar consensos y de escuchar atenta y empáticamente la posición del otro, que el Código Penal fue generoso en esa apertura. Y pienso que hoy habría que pensar que eso no solo cabe a la mujer idiota o demente cuando ha sido violada, sino en definitiva la mujer cuando ha sido abusada. Creo que también hay una posición de apertura respecto a situaciones en las que la vida del por nacer tiene una condición incompatible con la vida posterior. Y me parece que podría en esos casos también pensarse en una despenalización del aborto. Creo en paralelo que una sociedad moderna nunca se nutre únicamente de buenas leyes.

¿Cómo es eso?

Las leyes son producto de buenos ciudadanos. Y la ciudadanía, en este tema, debería comprender que a veces pasan cosas trágicas a las personas y a veces son las personas las que deciden tener situaciones trágicas. El Estado debería ser muy cuidadoso en fortalecer las prácticas de la educación sexual y reproductiva de las personas y también abundar en los aspectos que permiten que una situación de concepción no llegue a un proceso en el que haya que producir un aborto. Hay que entrenar mejor a las personas, varones y mujeres, sobre los riesgos que una relación ocasional puede generar. Y, a la vez, decirle que si acaso la relación fue ocasional, existe toda una artillería farmacológica, mecánica, de preservativos, para que una relación no termine en un embarazo que después importe un aborto. El aborto no debe ser entendido como un método anticonceptivo y eso es lo que yo visualizo que aparece en la situación liberal extrema: pensar que hacer un aborto es lo mismo que tomar la píldora del día después es una cosa demencial. Son instancias totalmente diferentes y hay que luchar para que haya educación y se sepan cuáles son los procedimientos previos que pueden evitar una situación terrible.

En su última marcha, el colectivo Ni Una Menos y otras agrupaciones sociales y políticas se expresaron claramente a favor del aborto legal, gratuito y seguro. ¿Qué piensa de ese tipo de manifestaciones?

Me parece que se trata de demostraciones en las que empiezan a verse campos que se confunden, porque la perspectiva de Ni Una Menos tiene un sesgo claramente feminista y el aborto tiene una clara compatibilidad con ciertas miradas de esta naturaleza. Pero pienso que Ni Una Menos tiene una mirada que también puede excluir el aborto, por todo lo que está poniendo en defensa de la vida de una mujer que es maltratada por su pareja u otras personas. Tal vez a mí me falten muchas lecturas para terminar de comprender profundamente la matriz del feminismo, pero no creo que sea bueno para el colectivo Ni Una Menos entrar en estas mezclas. Otros dirán que la vida democrática es plural y admite muchas concepciones bajo un mismo colectivo. Bueno, es posible. Yo no lo visualizo de esa forma.

¿Cómo juzga la actuación de la Iglesia durante todo este proceso de discusión?

A mí me parece que la Iglesia ha demostrado mucha estrategia ante este tema, porque no siguió un derrotero que la llevara a ponerse en la posición extrema que de hecho tiene, para salir a batallar desde esa posición. Ha utilizado en cambio una estrategia que tácticamente fue más satisfactoria y no ha ido por los golpes, sino que defendió lo que siempre defendió y utilizó lo que tiene que utilizar: la voz de sus fieles. No puso a su cúpula del obispado a la cabeza sino a los laicos, católicos, profundamente comprometidos. Yo soy católico y cumplí un rol dentro de la Iglesia. Nosotros tomamos nuestras perspectivas desde el lugar que creemos que lo podemos hacer. Además de católico, también soy jurista y tengo una perspectiva. Y entiendo que es hasta aquí hasta dónde puedo defender lo que creo que tengo que defender. Y entiendo que la Iglesia, dentro de ese mapa tan heterogéneo de fieles, supo encontrar los lugares para que cada uno cubra un cierto espacio. Al final de cuentas, si uno revisa el mapa de la Iglesia, advierte que cubrió un espacio mucho más amplio porque fue desde los moderados intermedios hasta los extremos.

¿Esos extremos no pueden llegar a importar un riesgo para la sociedad?

Son riesgosos, pero la Iglesia tampoco los puede rechazar. A veces hay personas que, desde posiciones extremas, nunca aceptarán que el aborto sea posible. Es una posición extrema que la Iglesia no puede repudiar. Pero yo pienso que hace veinticinco años, cuando se empezaban a desarrollar las técnicas de reproducción humana asistida, la Iglesia tuvo una militancia en contra muy severa. Pero luego, cuando las técnicas fueron mejorando, la Iglesia fue moderando sus críticas sobre algunas de ellas. Eso es porque tiene una dinámica y una tradición de dos mil años, que la hace ser la institución viva más vieja de la historia. No en vano eso es así.
Biografía

Armando Andruet es abogado y doctor en Derecho. Tiene 60 años, casado, dos hijos. Fue presidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba. Especializado en bioética, es profesor universitario y miembro de la Academia Nacional de Derecho. Preside el Tribunal de Ética de la provincia de Córdoba

Error Médico

LO MÁS IMPORTANTE
Se comete con mucha frecuencia, suele implicar consecuencias graves, y no es sencillo tener acceso a la verdad.
Hay protocolos y procedimientos para minimizar los fallos accidentales e involuntarios.

“La gente muere por errores en el diagnóstico, sobredosis de medicamentos, cuidados fragmentados, problemas de comunicación o complicaciones evitables”, dijo Martin Makary, uno de los investigadores de un estudio que se publicó en la revista British Medical Journal en 2016 y que llevó a sostener que la tercera causa de muerte en Estados Unidos es el error médico.
El dato fue tomado por el cardiocirujano Roque Córdoba, durante su disertación sobre “Control del error humano y seguridad del paciente”, que se realizó en mayo en la Academia de Ciencias Médicas.
“Se calcula que, en promedio, se provocan 251 mil muertes anuales por errores médicos en Estados Unidos. Esto equivale a que se caigan dos Boeing 777 por día, y estoy seguro de que con esas cifras nadie viajaría en avión y cerrarían los aeropuertos”, agregó el jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del sanatorio Allende.

Entre los 10 errores humanos más frecuentes, mencionó en el primer lugar del ranking a los diagnósticos inapropiados, y en el último, los errores al dar el alta a un paciente.
Ante la pregunta retórica de por qué los médicos deben hablar sobre los errores, Córdoba se respondió: “Lo debemos hacer porque es un obligación moral, y la sociedad nos lo exige. Tenemos que detectar los errores, analizarlos, discutirlos y neutralizarlos”.

El cardiocirujano hizo referencia a la teoría del iceberg para señalar que, “por cada accidente importante que se ve, por debajo hay algo mucho más complejo e invisible: 10 accidentes moderados, 30 daños y 600 incidentes”.
Sin embargo, aclaró que “no es fácil que se inicie un error y se complete con daño para el paciente”, porque en todo sistema hay puntos vulnerables y también barreras de contención. “Pero cuando hay muchos agujeros que se van alineando, esto facilita la aparición de errores”, explicó.
Como un tablero colmado de luces rojas titilando, los datos fueron los llamadores para una toma de conciencia sobre la gravedad del problema, y contrarrestar la situación con procedimientos que desarrollaron la industria aeronáutica y sectores militares, como modelos por imitar en medicina.
Sostuvo que para que exista un programa de control, el primer paso es tomar la decisión de ponerlo en práctica; luego, comprometer al equipo de profesionales, elaborar guías de procedimientos y también check lists (listas de control), entre otros aspectos. Sobre los listados de control, acotó que “se pusieron en práctica en la Guerra del Golfo y salvaron muchas vidas”.
Córdoba explicó que, para generar una cultura de cambio hacia un programa de control de los errores en medicina, es necesario hacer un diagnóstico de la situación, planificar los pasos por seguir, entrenar y capacitar a los profesionales y monitorear el proceso permanentemente.
El cardiocirujano enfatizó que “no se puede admitir que haya ambientes de prácticas médicas que tengan tolerancia al error humano” y mencionó que apartó de su equipo a profesionales “que no seguían los protocolos para evitar fallas”.
Explicó que esa tolerancia es nociva porque tiene consecuencias en los equipos de salud. Entre ellas, “insatisfacción en el trabajo, abandono profesional, disminución en la calidad de los cuidados, lo que incrementa de los errores médicos e implica pérdida de integridad moral”.
Comentó que, luego de involucrarse con estos temas, comprendió a enfermeras que, cuando eran consultadas por el motivo por el que habían dejado su puesto de trabajo, le respondían que “no toleraban lo que allí pasaba”.

Abrir la discusión

Quizás, para el público académico de la medicina que asistió a la conferencia, muchos de los datos y hechos eran conocidos, pero de manejo entre pares. Durante la disertación, también se supo que “las compañías de seguro de Estados Unidos se oponen totalmente a que se informe a las familias sobre los errores cometidos en hospitales” y que “llevan dos historias clínicas” de muchos pacientes .
Sin embargo, Córdoba apuntó que “instituciones médicas de cuatro estados (New England, Ohio, Nueva York y Mississippi) entraron en un programa de información a los familiares y no hubo aumento de juicios”. Sobre esto, el especialista añadió: “Pero tiene que ser un informe a conciencia, porque es una realidad que el error humano se oculta”.

Un caso paradigmático

La muerte de la periodista Débora Pérez Volpin.
El tema de la seguridad del paciente y de las situaciones que pudieran quedar enmarcadas en mala praxis generaba apenas eventuales comentarios en el público masivo, hasta que a comienzos de año un caso lo puso de lleno en la agenda pública. Fue la muerte de la periodista y legisladora Débora Pérez Volpin, quien habría sido víctima de un mal procedimiento durante la realización de una endoscopia en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo. Especialistas en seguridad del paciente plantearon la necesidad de facilitar y no penalizar las notificaciones de errores médicos, para tender a su análisis y futura prevención.
 Roque Córdoba. “Cuando agujeros se alinean, se facilitan los errores”.

Roque Córdoba. “Cuando agujeros se alinean, se facilitan los errores”.

Tipos de errores

–Accidente normal: ocurre en un contexto complejo, a veces debido a la tecnología, seguramente a falta de controles, y siempre está vinculado a la organización. Un caso puede ser que se rompa la pata de una camilla y se caiga un paciente. “Parecería ser un accidente normal, pero no es así”, indicó sobre este tipo de situaciones Roque Córdoba.
–Error: acción humana no intencional, pero que sucedió porque no se cumplieron las normas implícitas o explícitas dentro de la organización. Un ejemplo de ello es que no se levante la baranda de la cama a un enfermo y, en consecuencia, este caiga.
–Violación intencional: no debe tratarse como un error. En numerosas ocasiones se considera una conducta delictiva. Por ejemplo, apagar las alarmas de un monitor que controla distintos parámetros en un paciente.
–Falla activa: actos riesgosos (por error o violación) cometidos por quienes participan en el sistema de atención a los pacientes.
–Falla latente: parece normal, es aceptada, pero en algún momento tenderá a producir un daño. Es el caso, por ejemplo, de no respetar las normas de bioseguridad establecidas al ingresar a un quirófano con la ropa que no es adecuada para ello.

Fuente: La Voz del Interior

Limite de Edad para la ley de Fertilización Asistida.


Los expertos consideran que se basa en criterios éticos y sanitarios. Opinan que las edades máximas son todavía altas.

A cinco años de que se reglamentó la ley nacional 26.862 de fertilización asistida, que garantiza la cobertura económica de los tratamientos, el Ministerio de Salud emitió la resolución 1.044, que fija los límites de edad para que las obras sociales y prepagas los puedan financiar.

A partir de ahora, en el caso de fertilización in vitro con óvulos propios, el techo de edad es de 44 años, y en los que se realicen a través de ovodonación, de 51 años.
Limitan la edad de las mujeres para tratamientos “in vitro”

Los médicos especialistas se han pronunciado a favor de esta restricción, con argumentos basados en aspectos de salud.

“Es un límite sensato, no sólo desde el punto de vista económico, sino también médico. Es una limitación que hacía falta que se reglamentara”, opinó en ese sentido José Luis Ordóñez, médico especialista en reproducción y director médico del centro Origen.

“A partir de los 40 años, las posibilidades de embarazo son muy bajas, y las de éxito en el tratamiento son del cinco por ciento o menos”, añadió.

E, incluso, consideró que el límite de 44 años es relativamente alto, aunque aclaró que hay excepciones dependiendo de cada paciente.

En tanto, sobre la línea de 51 años para los tratamientos efectuados con ovodonación, consideró también que es un límite alto.

“A esa edad, las posibilidades de complicaciones de una persona son más altas, puede sufrir diabetes gestacional, hipertensión asociada al embarazo, y puede haber retardo de crecimiento en el bebé”, dijo.

Aseguró, asimismo, que un consenso de sociedades científicas fijó la restricción recomendable en los 48 años.